DECLARACIÓN POLITICA DEL XI CONGRESO

XI CONGRESO MUNDIAL DE LA UNIÓN INTERNACIONAL SINDICAL DE SERVICIOS PÚBLICOS Y SIMILARES

Carta de Brasil

El XI Congreso Mundial de la Unión Internacional Sindical de Servicios Públicos y Similares (UIS), reunido en el Centro de Entrenamiento Educativo de la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Indústria, en la ciudad de Brasília (DF), en presencia de 160 delegados de más de 30 países, destaca el momento histórico en que se realiza un evento como ese por la primera vez en Brasil.

Hace 20 años que los representantes del sistema financero internacional, reunidos en Washington, se propuseron, frente a la crisis del sistema socialista, a poner las reglas del ordenamiento económico mundial y, más que eso, decidieron imponer un así llamado “consenso” a las naciones y pueblos de todo el mundo, especialmente a los países emergentes o subdesarollados.

Esas reglas fueron basadas en la imposición de políticas de desreglamentación de las leyes de proteción social e del trabajo, de privatización de empresas y servicios públicos, de abertura de mercados a los productos y servicios provenientes de transnacionales, de politicas de tipos de interés alto, de moneda flotante y de superávit primario.

Esas medidas, muy utilizadas a partir de la década de los 90, principalmente por países cuyos gobiernos estabam asociados politica y ideológicamente al imperio, fueron responsables por el desempleo en masa de los trabajadores, por la diseminación de la hambre y la miseria, por la concentración sin precedentes de renda, por la destrucción de grande parte de la industria e de las economías nacionales, por el crecimiento mediocre de esas economías, por la remesa de lucros exorbitantes obtenidas por la acción exploratoria de los grandes monopolios internacionales y por la esterilización de biliones de dolares a través de la especulación financera, fuera de la economía real.

En aquel momento, fue declarado el fin del sistema social de producción y anunciaron el triunfo del capitalismo monopolístico y del mercado.

Veinte años fueron suficientes para que fallase ese sistema basado en la dictadura del mercado y en la destrucción de los estados nacionales y de los servicios públicos.

La crisis a que asistimos hoy, la más grave de todas, ha surgido en el corazón del capitalismo y ha minado todos los dogmas de los neoliberales. Con la falencia del sistema financiero norteamericano, los banqueros fueron obligados a apelar al Estado para ententar salvar su pellejo.

Los servicios públicos y, consecuentemente, los trabajadores del Estado, en todos los niveles, fueron los más afectado por las políticas neoliberales. Afectados por el desempleo en masa, por las precarias condiciones de trabajo y por la diseminación de políticas de tercerización.

Hoy vivimos un nuevo momento. Muchos países, de todos los continentes, frente a la falencia de la política del Consenso de Washington, a través de grandes movilizaciones populares y movimientos revolucionarios, han logrado librarse de los gobiernos títeres del imperialismo, abriendo las posibilidades para la reanudación del desarrollo económico y social, de la distribución de renda y del fortalecimiento del Estado democrático y de sus mercados internos.

La crisis pone para los trabajadores del Estado un desafío y una posibilidad. El desafío es lo de resistir a las políticas que los monopolios quieren imponer a los trabajadores de todo el mundo, a través del uso impudente de presiones y chantaje para reducir los salarios y sacar los derechos, bajo la pretensión de salvar los empleos. Un pronóstico tímido de la Organización Internacional indica que, desde que surgió la crisis, por lo menos 20 millones de trabajadores ya perdieron sus empleos y otros 30 millones podrán perder hasta el fin de 2009. La posibilidad es de resistir a esas presiones, derrotar esas políticas y rescatar el papel de los Estados Nacionales como instrumentos esenciales de los pueblos para asegurar políticas públicas de generación de empleo y distribución de renda, y garantir a todos condiciones dignas de morada y acceso a servicios de salud, educación, seguridad y cultura gratis y de calidad.

Rescatar el papel del Estado. Ese es el lema, porque significa también rescatar el papel de los servidores del Estado, sin los quales esas políticas no son capaces de ayudar los pueblos en sus reales y crecientes necesidades y carencias. Significa, finalmente, valorar a los trabajadores del Estado, cuyas organizaciones deben luchar en todos los países por un salario y condiciones dignas del trabajo, por el derecho a sindicalización, a huelga y a negociación colectiva y por la recuperación de los derechos sacados por la mano criminosa de gobiernos neoliberales.

Ese es el compromiso que a UIS asume en su XI Congreso realizado en Brasil, en Latinoamérica, continente en que se multiplica los ejemplos de resistencia a la política neoliberal y donde los pueblos reaccionan victoriosamente elegindo los gobiernos populares, democráticos y nacionales, cuyo avance en rescatar el papel del Estado y derrotar las políticas de monopolios solamente tendrá continuidad y será efectivo si contar con la creciente y insustituible unidad y movilización de los trabajadores, entre los quales están los servidores públicos, que asumen un papel estratégico.

Llamamos a todos los servidores públicos, de todo el mundo, para esa grandiosa tarea: el Estado debe estar a servicio de los pueblos y de los intereses nacionales, no a servicio de los intereses tacaños y egotistas de los grandes monopolios.

La crisis que ha surgido es una oportunidad histórica para introducir en todo el mundo una nueva orden económica mundial, basada en el progreso de las naciones, en la justicia social y en la solidaridad internacional.

Servidores públicos, unidos venceremos!


Brasília, DF, Brasil, 28 e 29 de junio de 2009